Un presupuesto de software es una estimación sobre trabajo que todavía no se hizo. Se puede hacer con método o se puede estimar a ojo. Preferimos lo primero, aunque la primera reunión sea más larga.
Primero el problema
Antes de estimar necesitamos saber qué se resuelve hoy de forma manual, con qué frecuencia y qué consecuencias tiene un error. En general ahí aparece que el pedido era parte de algo más amplio, o que la mitad del alcance se resuelve con un cambio menor.
Lo conocido y lo incierto
Dividimos el proyecto en dos grupos: lo que se puede estimar con confianza y lo que depende de algo que todavía no revisamos. El segundo no se estima: se acota con un trabajo corto y pago que lo convierte en el primero. Dos semanas de análisis cuestan menos que cuatro meses de desarrollo sobre un supuesto equivocado.
Rangos con criterio
Entregamos un rango junto con el criterio: qué incluye, qué queda afuera y qué factores lo modifican. Un número exacto antes de revisar el sistema a integrar no es una estimación.
Revisión en cada etapa
Cada entrega es una oportunidad de corregir el rumbo. Si algo avanza más rápido, se informa. Si algo se complica, también, con tiempo para decidir.